Autor: Martín Varela, subdirector de Trilema.

Sí, parece que ya están aquí. Y esperemos que, como las competencias, aunque tengan una dificultosa travesía, lleguen para quedarse. La Comunidad Valenciana ya ha legislado sobre ellos para el curso que viene. Puede que pronto tengamos noticias de otras comunidades o del propio ministerio.

Bajo mi punto de vista, hay al menos 3 razones fundamentales de peso para que por fin se instaure esta manera de organizar el aprendizaje, y 4 claves fundamentales para su implementación con ciertas garantías de éxito.

Algunas de estas razones son:

1- Abre a trabajar en equipo. Trabajar por ámbitos supone que, sí o sí, los profesores necesiten programar y decidir juntos el itinerario de aprendizaje que propondrán a sus alumnos. Una oportunidad única para sumar experiencia, conocimiento, diversidad de estilos docentes y riqueza curricular.

2- Mejora la comprensión de los aprendizajes. Si bien el tratamiento disciplinar ayuda a conocer aspectos importantes de cada área en particular, integrarlas en ámbitos y ponerlas en juego más allá de cada una de ellas propicia la mejora de la comprensión de los aprendizajes. Precisamente la conexión interdisciplinar, junto con el desafío de actividades que exijan resolución de problemas y la aplicación de los conocimientos, son varios de los factores principales que permiten poner en marcha mecanismos para comprender lo que aprendemos.

3- Busca el aprendizaje competencial. Organizar el currículum por ámbitos es una oportunidad excelente para favorecer el desarrollo del aspecto más práctico cualquier disciplina. Más allá de las metodologías que propician trabajar por ámbitos, su propuesta permitirá también entrenar de manera explícita las competencias personales y transversales que en estos tiempos de confinamiento han resultado esenciales para poder aprender desde la autorregulación.

Entre las claves para su implantación, destacaría:

1- Implicarse activamente en el diseño de las unidades didácticas o proyectos que lo desarrollen. Supone aprender con tus compañeros docentes sobre sus áreas, integrarlas con sentido y conocer qué van a trabajar ellos. Así, propiciaremos conexiones eficaces entre las sesiones de aula y éstas, permitirán a los alumnos sentirse guiados por todos los profesores implicados al hilo de la experiencia de aprendizaje.

2- Tomar decisiones desde una perspectiva flexible.

Los docentes también tenemos que aprender. Si no hemos tenido alguna experiencia de trabajo interdisciplinar o de aprendizaje basado en proyectos, es necesario apoyar a los profesores a ir integrando sus nuevos modos de proponer los aprendizajes. Por ejemplo, facilitando la agrupación de docentes en equipo por afinidad o combinar las actividades interdisciplinares con momentos de trabajo específico de área.

3- Organización. 

Trabajar por ámbitos requiere de tiempos explícitos para que los profesores trabajen en equipo, definir horarios abiertos y amplios para la integración de áreas afines en el trabajo con los alumnos, equilibrar la docencia directa en ámbitos entre todos los docentes del claustro, especificar el papel de los tutores o promover sesiones de revisión de las mejores prácticas para promover el aprendizaje continuo, son algunas de las medidas organizativas previas a tomar.

4- Sistematizar la evaluación. 

Definir claramente los criterios que permitirán calificar cada área y evaluar el aprendizaje de los alumnos en su trabajo por ámbitos. Una tarea de coordinación y comunicación continua entre docentes, que evaluarán juntos, y en la que la tecnología nos puede ayudar. Además, el acompañamiento y feedback constante al alumno adquiere, si cabe, una mayor importancia que en procesos de enseñanza-aprendizaje más tradicionales. 

Estas son algunas de las premisas que hemos aprendido en nuestro propio camino de aprendizaje sobre la implementación de los ámbitos en nuestras escuelas y en las que acompañamos en nuestros procesos formativos.

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